Viaje psicoacústico

 

By JOSUE BLANCO     MAY. 20, 2018

Héctor Parra termina su residencia 2016-2017, aunque un año después (aunque con un año de retraso), en el Auditori de Barcelona estrenando una colosal obra para ensemble, orquesta y electrónica. Una obra coencargada por la OBC junto con otros prestigiosos nombres de la música contemporánea como la Orchestre National de Lillle, el IRCAM y la Gürzenich-Orchester Köln. Todo un despliegue de medios, recursos y músicos para una obra exigente: Inscape, que ha unido de paso la temporada de conciertos de la OBC con el ciclo del Sampler Series en un concierto único, en el que también se ha interpretado la 4ª Sinfonía de Gustav Mahler; toda una odisea musical y un desafío para los músicos.

“El cosmos, imaginado como una esfera, se deforma curvándose de muchas maneras.” Esta sería a grandes rasgos la idea que se plantea en Inscape, un viaje acústico a través del universo y sus recovecos, una obra que bebe también de las teorías astrofísicas de Stephen Hawking, siendo un homenaje al trabajo y a la vida de consagración a la ciencia del físico inglés. A la vez la obra se plantea como un trabajo interdisciplinar en colaboración con el astrofísico, novel·lista y poeta francés Jean-Pierre Luminet. Todas estas ideas y visiones complejas se llevan al plano musical en una partitura amplia y llena de detalles sonoros que se reparten en los diferentes grupos instrumentales dispersos por la sala, puesto que la OBC compartía escenario en esta ocasión con el notorio Ensemble Intercontemporaine, una agrupación celebre por su trabajo de investigación y difusión en el marco de la música más reciente. Además de la presencia de dicho ensamble también cabe destacar la singular distribución de los diferentes grupos instrumentales: una trompeta y un oboe en palcos laterales opuestos y un conjunto de percusión y un trombón en los palcos posteriores. Estos conjuntos repartidos por la sala plantean la expansión de las ondas sonoras hacia los diferentes espacios del auditorio a la vez que modulan y varían la sonoridad ofreciendo nuevos focos sonoros; a esto se suma el uso de la electrónica que produce a su vez el efecto de ampliación y deformación de los instrumentos reales, gracias al uso de micrófonos y el trabajo de transformación en directo del sonido.

En referencia al material musical cabe señalar la diferencia entre los pasajes de solo o de pequeños grupos cambrísticos donde destacaba un lenguaje muy complejo y amplio en matices y que descansaba en la interpretación del Ensemble Intercontemporaine más avezado a la lectura de este tipo de lenguaje y que brilló por una interpretación impecable aún la complejidad de la partitura, destacando sobre todo cierto solos como el de violín, flauta y en concreto el de contrabajo. A diferencia de este campo sonoro, la orquesta planteaba en muchas ocasiones un cojín que se amoldaba a cada uno de los episodios de la obra, no por ello siendo de una interpretación ás sencilla ni un trabajo orquestal más sobrio, cada pequeño detalle de esta enorme obra se ve definido por una gran estructura que aguanta este viaje sonoro espacial más allá del propio tiempo de la interpretación.

El inmenso paisaje formado por Parra daba paso, tras la pausa, a otro gran maestro de lo desmedido: Gustav Mahler, aunque irónicamente se presentó una de sus sinfonías más cortas: la 4ª. No es ninguna obviedad señalar que esta sinfonía esta a caballo entre la 3ª sinfonía y la 5ª, puesto que ciertos materiales de la obra se vinculan entre las diferentes sinfonías: el cuarto movimiento de esta sinfonía debía formar parte de la anterior, la 3ª sinfonía, pero finalmente se validó como movimiento originador de la 4ª y nueva sinfonía, extrayendo elementos de este movimiento para confeccionar los 3 que le preceden. Este cuarto movimiento, Das himmlische Leben (la Vida Celestial) se retoma del quinto lied del Des Knaben Wunderhorn, obra importante en el repertorio mahleriano y representa la fuente de las 3 sinfonías anteriores. Por otro lado en el primer movimiento somos testigos de la famosa llamada de trompeta que introducirá la futura 5ª sinfonía.

El carácter sencillo, casi naíf que respira la obra se junta a lo que se ha comentado respecto al material de confección de la obra, el persistente toque de los cascabeles, las harmonías cortadas, los giros inesperados pero también la naturalidad y frescura: todos estos elementos componen esta singular sinfonía.

La soprano Michaela Kaune fue la encargada de dar voz al cuarto movimiento y el poema Das himmlische Leben, una voz que se ha hecho camino en el panorama alemán actual, siendo una colaboradora habitual de la Deutsche Oper Berlin, interpretando tanto los grandes papeles del mundo de la ópera como el repertorio solista en el contexto sinfónico. Una voz y una puesta en escena merecedora de esta cuarto y último movimiento.

En definitiva, la OBC nos ofreció un viaje sonoro y psicoacústico apto para todos los gustos y que se percibió en las múltiples reacciones del público ante las dos obras, pero ante todo agradecer a Kazushi Ono la entrega que mostró en ambas interpretaciones y el acierto de la OBC de integrar el nuevo repertorio de calidad para que llegue al alcance de todos los oídos.

auditori.cat

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