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Un Poco De Barenboim Entre Toses

Un poco de Barenboim entre toses

By XAVIER RICARTE     ENE. 11, 2018

En mi vida habia sufrido tanto en un concierto. Mis mas sinceras disculpas al maestro Barenboim. Se me cae la cara de vergüenza en presenciar esta sociedad realizando tales atrocidades. He sentido rabia e impotencia en escuchar como contracciones espasmódicas monstruosas y aberrantes destrozaban la creación de una atmósfera especial y muy personal. Espero que se haga algo al respecto. ¡Basta de ruidos molestos en los conciertos! Voy a escuchar obras de arte, no gente tosiendo como si sacara el mismísimo diablo de sus entrañas. Gente desenvolviendo caramelos de forma tormentosa y exageradamente molesta. Melodias odiosas de teléfonos móviles, pitidos de notificaciones, entre otras tonterias. ¿Nos hemos vuelto locos? Los que queremos disfrutar de la música con su máximo esplendor y calma pedimos respeto para el intérprete y para el compositor, por favor. Dejadnos crear un vínculo nítido con las obras sin todos estos estorbos que sólo ocurren en nuestro país.

Barenboim intentó presentarnos algunas de las obras de su último trabajo Claude Debussy, hasta el momento. Se iniciava el concierto con una debacle de tos y los Preludes del 1r Libro de Claude Debussy. El preludio Dansauses de Delphes, endulzaba un aire calmado repleto de ricas armonias. YVoiles nos presentaba otro lenguaje interpretado con gran entendimiento y bien definido en el piano BARENBOIM.

Cada preludio nos mostraba un pianista con muchas ideas y cada uno de ellos con su carácter diferente. Sensaciones, evocaciones, calma, fluidez, agua, viento, armonias que oscilaban y que quedaban colgadas en disonancias, creaban tensión con regusto a modalidad, repletas de improvisación y perfiladas como un fino hilo que enlazaba dos tejidos homogenios. En el conocido preludio La cathédrale engloutie podiamos escuchar las campanadas, los cánticos y el órgano haciendo vibrar todo el conjunto y llevándonos a un estado de meditación.

Unas Estampes muy bien expuestas a nivel tímbrico y en su estilo personal, mostrándonos diferentes rasgos de forma clara. Una interpretación formal y clásica igual que las piezas que proseguian en el programa, las Deux Arabesques. Todas dos bonitas pero con falta de tacto y delicadez. Cierto es que por si solas ya despiertan un encanto, pero eché en falta un espíritu mas inocente. Nos mostraba una estética correcta y no un embriagador e anímico soplo de exquisitez que es lo que creo que piden estas pequeñas piezas. Y también decir que L’isle joyeuse careció de nitidez y de matizes que hacen de ésta pieza una auténtica joya del pianismo impresionista. Una interpretación vital y muy enérgica que entusiasmó al público dando pie a un estallido de aplausos y bravos, que despedian al que podríamos pensar que fue el último concierto en Barcelona del maestro Daniel Barenboim como pianista.

bcnclassics.cat

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