Elegancia y cortesía

By XAVIER RICARTE     NOV. 30, 2018

Iván Martín llevó el público del Palau de la Música Catalana a través de una muestra instructiva y armoniosa de los términos elegancia y cortesía. Zarpó por una rica y jugosa degustación del estilo galante de Mozart, hasta del romanticismo cortés de Frédéric Chopin.

Un trato moderado de las dinámicas, asimismo de coloraturas mostradas con gusto y detalles que matizaban la forma de la obra del compositor austríaco. Y un Chopin realmente influenciado por la estética clásica y el trato de la instrumentación que muestra el compositor anterior.

La Fantasia en Re menor KV397, de Mozart inauguraba el ciclo Palau Piano. Un aire de Réquiem envolvía al oyente en atención persistente y eficaz. Martín con su articulación y elaboración del toco, precisos y claros, creaba un fraseo nítido y muy apropiado a la textura que pide la música. El contraste entre dramatismo y, humorismo y perspicaz se exhibía claramente en el inicio de la Sonata núm.13 en Si bemol mayor, KV333.

El Allegro repicaba con carácter nostálgico e inocente pero con un punto picaresco. Un segundo movimiento donde las armonías llevaban el papel mas expresivo, el cual, Martín mostró el rasgo característico de las diversas progresiones armónicas. Y el tercer movimiento Rondeau, se construyó con gracia, danzón y a manos de un pianista imaginativo, consciente de cada detalle elaborado en los pasajes de la pieza. La fermata, que aparece pocos compases antes de terminar, se presentó de forma extraordinaria, majestuosa y con una licencia de tiempo muy bien meditada y conseguida.

Iván Martín respetó cada una de las repeticiones escritas en la partitura, aportando de esta manera, la oportunidad de hacer pequeños cambios e diminutas decoraciones en algunos pasajes los cuales se prestaban, recurso muy típico en la época.

Chopin lideraba la última parte del recital. Un programa exigente pero muy satisfactorio. Una de las grandes obras del maestro polaco, las Baladas.

Martín se liberó del velo clásico para entrar en una manipulación más despejada y amplia, pero sin perder el espíritu cortés y elegante que caracteriza la música del compositor romántico.

Una obra repleta de intercambios de rol entre reflexión y dinamismo. Pulsos unidos a cambios exquisitos de armonía, que se producían en partes líricas y en otras de virtuosas y exigentes. Detalles bien cuidados en cada uno de los episodios, perfiles diversos y balances equilibrados que afirmaban, el control y la madurez que nos presentó el pianista español.

Iván Martín entregó una muestra del potencial musical y pianístico que tenemos en nuestro país, una buena referencia para seguir explorando e obrando en este arte tan maravilloso, la música.

palaumusica.cat

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