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Yuja Wang Manda

Yuja Wang manda

(Photo by Ian Douglas)

By ISRAEL DAVID MARTINEZ     MAR. 20, 2017

Dejando a un lado el segundo vestido de la noche que nos llevaría a territorios relacionados con el marketing (¡solo faltaría que la señora Wang no pueda vestirse como le dé la gana!) y unos zapatos con una plataforma de 5 cm más 20 cm de tacón con los que le costaba caminar en línea recta (¡a ver si no podrá subirse donde quiera!) hay que reconocer que Yuja Wang es una intérprete como la copa de un pino. La de un pino muy alto.

No fue un concierto cómodo para la pianista de 30 años nacida en Pekín. El ruido “in crescendo” de las toses –algunas se convirtieron en gritos esperpénticos de dolor del inframundo– hicieron que la señora Wang pidiera al público que se fueran de la sala a toser a otro lugar. A continuación una espontánea gritó, casi llorando, que se callara todo el mundo. A partir de ese momento las toses no pararon ni un segundo pero el volumen no fue tan descarado. Más tarde sonaron dos teléfonos móviles pero la señora Wang decidió que la lucha estaba perdida.

La primera parte estuvo dedicada en exclusiva a los Preludios, op. 28 de F. Chopin. No resulta fácil abordar de un tirón semejante opus, es necesario poseer una gran madurez interpretativa y un conocimiento, un estudio, profundo del Clave bien temperado de J. S. Bach que es de donde nacen estas bellas joyas. Tanto el número XV, Sostenuto, en Re bemol mayor, C. 180, “Gotas de lluvia”, como el número XXIV, Allegro appassionato, en Re menor, C. 189, por citar dos, se convirtieron en un claro ejemplo de cómo se ha de analizar a Chopin.

Las Variaciones y fuga sobre un tema de Händel, en Si bemol mayor, op. 24 de Johannes Brahms elevaron el discurso en cuanto a la profundidad del mensaje en una segunda parte que se completó con los inevitables bises de rigor. Desde el ridículo arreglo jazzístico de la Marcha Turca de W.A. Mozart a la Fantasía de Carmen de Vladimir Horowitz, entre otras, para, ahora sí, apaciguar, de una vez por todas, los ruidos de la sala.

Con ese look en el que explota una sensualidad meditada, o sin él, cuando regrese la señora Wang a Barcelona, volveremos, siempre fieles, a escuchar su gran talento musical.


Tel.932–957–200, palaumusica.cat

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