Los hondos relucientes

(Photo by Marco Borggreve)

By ISRAEL DAVID MARTINEZ     MAY. 13, 2018

Marc Albercht es un director labrado en la profunda tradición romántica, de eso no cabe duda. En su última visita a Barcelona propuso un repertorio que, a priori, domina y entiende. Dejando a un lado las curiosas declaraciones realizadas a nuestra compañera Marta Chavarría  (La Vanguardia, 12/05/2018) donde el maestro asegura que “Bruckner tiene silencios más hondos que un Wagner” –hacía tiempo que no leía nada tan absurdo–, el concierto estuvo a un nivel aceptable destacando la soprano Lise Davidsen en los Wesendonck Lieder de Wagner, orquestación de Felix Mottl. Esta prometedora cantante noruega atesora una voz potente, cálida, bella y es una futura candidata a convertirse en una Isolde en Bayreuth y en donde ella quiera. No obstante, aun le queda camino y abordar algún rol straussiano para construir una carrera en orden. En el tercer lied (Im Treibhaus) se le quebró la voz en un matiz delicado pero eso no emborronó una interpretación de altura. El único punto oscuro, en esta lectura de una de las obras más bellas del compositor alemán, fue la decisión incongruente, incluso infantil, de salir al escenario con “media” orquesta de cuerdas. Solamente habían cuatro contrabajos. Eso tuvo consecuencias fatales para el sonido: poco incisivo, insuficiente, tímido, pobre.

En la segunda parte el maestro dejó entrar en juego a todos los intérpretes y ofreció una Sinfonía nº4 en Mi bemol Mayor, “Romántica”, (versión 1878/80), de Anton Bruckner de sonido contundente. Si bien tomó algunos tempos que rayaron en lo soporífero la orquesta estuvo a buen nivel. Destacaron, sobre manera, Juan Manuel Gómez (trompa) y Vicent Pérez (trombón) con intervenciones precisas e impactantes.

auditori.cat

Cronica

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *