Don Giovanni de altura

(Photo by Antoni Bofill)

By ISRAEL DAVID MARTINEZ     JUN. 19, 2017

Este es un Don Giovanni con firma de autor, con la del director de escena: Kasper Holten. La producción se estrenó el 15 de junio de 2015 en el Royal Opera House de Londres y, desde entonces, se ha ido perfilando como una apuesta atractiva de una relectura clásica mozartiana. Los protagonistas están atrapados en una construcción giratoria de plataformas y escaleras, recuerdan a los grabados xilográficos del artista neerlandés Maurits Cornelis Escher, sobre la que se proyecta un sin fin de imágenes de video que evocan el estado de ánimo del protagonista del drama. En su conjunto resulta una producción atractiva, diferente, entretenida. Si hay algo que ha sorprendido negativamente fue la decisión de eliminar el coro sobre el escenario en la impresionante escena de “…a cenar teco m’invitasti” y la supresión, también, del sexteto final “Ah! dov’è il perfido?” escondiendo a los cantantes en el foso de la orquesta.

El conjunto de las voces estuvo liderado, en el primer reparto, por Marius Kwiecien. Él construyó un Don Giovanni seductor y granuja, se mueve como pez en el agua, gracias a una potencia técnica envidiable. Secundado por Simón Orfila y su Leporello encantador y cómico, el Don Ottavio del joven Dmitry Korchak completó un trio masculino de mucha altura. En el caso de las mujeres no ocurrió lo mismo. Carmela Remigio representó a una Donna Anna de gran belleza y Miah Persson y Julia Lezhneva, Donna Elvira y Zerlina respectivamente, navegaron con aciertos y aprietos en roles de gran dificultad.

La orquesta capitaneada por Josep Pons estuvo muy acertada, sonido pulcro, una lectura detallista. No obstante, se hubiera agradecido una cuerda más numerosa. La moda de “cuantos menos, mejor”, es otro de los grandes errores de las tendencias actuales dentro de las orquestas. Al final, en un futuro cercano, se representarán las óperas con un cuarteto de cuerda y algo de amplificación.

No sería justo terminar esta reseña sin señalar a una persona que lleva demostrando, título tras título, una mano exquisita escogiendo diferentes producciones para los aficionados barceloneses. Christina Scheppelmann, directora artística del Gran Teatre del Liceu, sabe localizar y crear, temporada tras temporada, apuestas atractivas y convincentes. Es necesario y justo reconocerlo.
La duración total, con el entreacto, de esta producción es de 3h 30m. Una decisión urgente que ha de tomar el Liceu es la de empezar las óperas a las 19:00h. De esa manera los aficionados llegarían a sus hogares a un horario lógico y al día siguiente podrían comportarse como seres humanos.

Del 19 de Junio al 2 de Julio de 2017. Tel. 934–859–900, liceubarcelona.cat

Cronica

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